Un sonido en el viento, un suave y distante rugido… el comienzo de una tormenta… Así comienza el primer trabajo publicado por una emergente banda de metal progresivo que marca un antes y un después en el panorama musical del rock sevillano. Carving Colours.

No way but forwards (‘no hay más camino que hacia delante’) es un disco conceptual, de seis temas, que narra una historia de violencia, sacrificio y alzamiento de una sociedad oprimida, saturada y despojada de la dignidad.

La gallina de los huevos de oro nos ha dejado este regalo para el oído, despidiendo 2013 con una obra musical que está rompiendo esquemas.

El disco.

El 29 de Octubre de 2013, se lanza este primer trabajo de la banda Carving Colours, No way but forwards. Sin sello discográfico. Grabado y masterizado por DG Studios y Jotun Studio respectivamente, con la producción de FJ Kubero y la masterización de Leo Peña. Como guinda, nos ofrecen una edición particularmente imponente de la mano de Marta Picassó, de estudios artísticos Ideophony, de 500 ejemplares, cuya distribución está en manos de los propios componentes de la banda, amén de la posibilidad de su adquisición en Bandcamp.

Es destacable que, en la edición, nos han carvingcolours_cover un libreto con las letras de los temas que componen el disco, a modo de carta (en un sobre), en la que cada hoja se presenta como un documento clasificado, fechado en un futuro próximo (entre 2015 y 2024) y, en ocasiones, con citas de personalidades como José Saramago (ensayo sobre la Lucidez), Mohandas Karamchand Gandhi (sobre la violencia y la impotencia), o Karl Propper.

Las canciones nos dejan una historia que comienza con una avalancha de violencia que se manifiesta en todo el mundo en forma de casos aislados (Isolated incidentes) como respuesta a la frustración de una sociedad con valores desgastados y derechos violados. La repercusión mediática de la inmolación de un hombre que lo pierde todo y se prende fuego a sí mismo frente a las puertas del parlamento dejando un mensaje para la posteridad (Martyr). Un tema instrumental que nos mantiene en la atmósfera en la que discurre la historia (The envelope). Una carta de despedida de un hombre roto (It had to be done). La necesidad de la lucha aunque cientos de cabezas deban caer para que miles puedan alzarse (Beheading the hydra). Y, por último, la suite de cuatro partes (No way but forwards), que desenlaza toda la trama que se ha ido desarrollando en el resto del disco; y la cual da nombre a este.

Musicalmente, podríamos hablar de una composición deliciosa. Con unas influencias marcadas principalmente por la oscuridad en los modos disminuidos de grupos como Opeth, las progresiones y modulaciones de Porcupine tree y King Crimson, y, como no, los potentes riffs a lo Dream Theater. Afortunadamente, no nos han dejado un cúmulo de virtuosismos que pudiera resultar insípido en este género; sino que han logrado una composición armónica que busca, y consigue, “dar en la nota”.

Técnicamente han lanzado un trabajo muy redondo, manteniendo a la audiencia dentro de una atmósfera constante y prácticamente tangible. Aunque, lógicamente, nos hallamos frente a una autoedición de un primer álbum de un grupo en alza, por lo que quedan relegados algunos matices que están presentes, pero que no se terminan de apreciar con claridad. Pero, sin duda, nos han ofrecido un trabajo exquisito de una calidad considerable.

No way but forwards

Un artículo de Mirolas para La Giralkilla #1

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