En Sevilla, si hablamos de fiestas, ciclos y eventos miles, hablamos también de OMC Live, un proyecto en activo con cabida en la agenda de la urbe que no pasa desapercibido lo midas por donde lo midas. Conciertos en vivo, aunque a horas intempestivas, es una de sus mejores cualidades, porque alguien tenía que cambiar ya esta casposa diplomacia. Música en directo, amigos y fiesta hasta las tantas son los culpables de que Sevilla ya tenga farra buena e ineludible. Y todo en un escenario sin parangón, como es el de SALA X, lugar que se ha convertido en la guarida de los inteligentes. OMC Live ocurre en Sevilla y no olvidemos que, lo que ocurre en Sevilla es igual a lo que quiere Sevilla. Dos de sus integrantes más flamantes —Kike Suárez y Conde-Duque Javi González— nos acercan una OMC Live encomiástica, pero primero la recuerdan en el tiempo. Kike: «Han pasado cinco años de OMC Live, pero nosotros llevamos menos tiempo, alrededor de un año. La historia es esta: hace cinco años, estuvimos en Benicàssim. De vuelta, veníamos tan “engorilaos”, que los que nos quedamos en el camping y compartimos momentos, hablamos de que molaría mucho montar una fiesta. Willow y Álvaro se lo tomaron a la tremenda y montaron una fiesta mensual. Aquello tuvo un hype muy alto durante tres años y, después, Willow se fue a Barcelona y el proyecto lo continuó Álvaro». Javi: «Por dar más pistas, esta fiesta también nació por probar con los colegas y resulta que salió bien. Aquello continuó, funcionó muy bien, y se terminó apostando por ella como una fiesta mensual. Por otro lado, nació con unas miras completamente distintas a las que tiene ahora. Hace dos años, Álvaro y Willow decidieron meter grupos en directo, que es lo que hacemos en la actualidad».

Si es en Sevilla, es porque ella lo acepta y lo integra en su dinámica. Esta andaluza siempre sale ganadora. La ciudad de ciudades lleva la batuta y presume de ello como el director de orquesta lo hace ante sus músicos. Además, aquí somos testigos de la convivencia simétrica entre varias movidas (más de tres), en apariencia contrarias, pero idénticas al final. Por no hablar del público, que es de todos los colores y para todos los gustos, sin olvidar el hecho de que —también— los hay de todas las edades. Públicos que se potencian los unos a los otros dentro de la radicalidad que les define. Porque “capillitas” (en la amplitud de la palabra) somos todos. Y OMC Live de públicos entiende un poco. El público es determinante e indispensable en la ecuación. Los que no hayan ido todavía a una OMC Live se están perdiendo un auténtico desfase, nos dicen. Javi: «Los que no hayan ido a una OMC Live a estas alturas, se están perdiendo un auténtico desfase». Kike: «Al final, la banda, acaba de cachondeo con el público. La norma no es que la banda se vaya al hotel, la banda se la pega con el público, sale a la pista de baile, mientras nosotros estamos pinchando. Esta última vez, el grupo y yo nos fuimos para mi casa a las tantas». Una fiesta de principio a fin, desde sus preparativos hasta el amanecer. «Aparte, hace justicia porque no estamos comiendo de esto, aunque además anden detrás de ello».

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Es un hecho, lo que ocurre en Sevilla existe porque tiene a gente dispuesta a pagar por lo que ocurre en Sevilla. Hablemos de formar parte de la Hermandad del Santo Cielo o de entrar en SALA X a la una de la mañana para una buena jarana. Unos pagan una cuota, los otros una entrada. OMC Live ocurre en Sevilla porque Sevilla quiere OMC Live y, por consiguiente, OMC Live es necesaria. Esta celebración ya tiene sus feligreses y, mes a mes, el número de bocas que hablan del proyecto se hace más alto. La parrafada tiene que ver con el hecho de que ejercicios como OMC Live ya tienen lógico hueco en la familia hispalense (como lo tienen todas las celebraciones que ocupan el ancho de la ciudad) y, por tanto, ¿está dentro de la diversidad que ampara a nuestra cultura popular? Quién sabe, que lo digan nuestros hijos.

Otrosí, el proyecto crece a buen ritmo —entre más historias— gracias a la venta de entradas y está promovido por un equipo —especial, ante todo— que consigue casi cualquier propósito que se marca. Traer a Las Hinds ha sido —recientemente— su logro, titular de  titulares que, sin ser concluyente, tuvo sus seguidores y sus detractores. Sevilla ya vive OMC Live y parece que le ha cogido cariño. Para más pistas, las fiestas que montan tienen su repercusión, sobretodo en el recuerdo de sus actores, que son los que viven cada guateque como si fuera el único. Porque lo que hacen es motivo de entrevista, sobretodo si hablamos de la resaca que genera vender una fiesta hasta las mil.  «OMC Live existe desde hace cinco años, aunque no siempre lo ha hecho del mismo modo», nos cuentan  Javi y Kike, —decíamos— miembros “recientes” de esta promotora  tan  morbosa. La experiencia OMC Live nos interesa. A ellos les habla, sobre todo, de aprendizaje del bueno, afirman.  Javi: «Hemos entrado hace ocho o nueve meses. Nosotros ya habíamos trabajado con Álvaro, colaborando con él: ayudando con la promo, vendiendo entradas… Lo que vivimos ahora, básicamente, es un lío de estrés durante un mes entero. Estrés que se va acrecentando hasta que la fiesta peta y explotamos. Justo cuando termina la fiesta tienes una única frase en la cabeza: quiero más de esto. Es complicado, al final nos encontramos con errores que no queríamos cometer desde el principio y te das cuenta que organizar fiestas tiene momentos de mucho curro y, a veces, de complicaciones. Al final, es ir resolviendo todo el rato para que salga lo que tienes en mente. Pero todo ese proceso mola mogollón. Es, sin duda, un continuo aprendizaje». Kike: «Es muy bonito. Nosotros vamos a las fiestas OMC Live —como público— desde hace cinco años. Currar con Álvaro es guay porque es un tío súper exigente que tiene mucha experiencia pero que, además, es colega, un buen colega. Eso es de puta madre. Al principio, los roles cuesta definirlos pero, al final, la belleza está en que la fiesta sobrevive dentro del caos, precisamente, por lo amigos que somos. Es como compartir piso. Tú compartes un espacio que, en tiempo de bonanza, es la sabana africana y en tiempos de guerra, cualquier agujero es trinchera. Es un poco así, pero muy divertido».

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No necesitamos una fiesta OMC Live para darnos cuenta de cómo funcionan. Mentiríamos si dijésemos que no necesitamos que se hable de ellas a posteriori. Si nos ha faltado algo después de cada evento, quizás ha sido que nos cuenten que pasó allí. Aunque, de alguna manera, lo hacen con imágenes de Tamara Conde, un trabajo con sello OMC. Hoy entendemos que la intriga se genera así y quizás es eso lo que aporta próximas visitas. Un equipo que sigue un modus operandi poco protocolario, aunque detrás haya arduo trabajo y una línea a seguir. Su medicina evoca a preciada juventud, a un dejarse llevar como en los veintitantos, que consigue el anti estrés y ¿la Felicidad por la Felicidad? Son diferentes, un tanto rebeldes y muy desenfadados. Asistir a una Fiesta OMC Live es visitar a la familia. Al menos, así se sienten ellos, en familia. Javi: «No existe mejor palabra para definirnos. Nuestro grupo de WhatsApp se llama FAMILIA, “FAMILIA OMC Live”. Sí, es como una familia, no tienes más remedio que compartir cosas con ella (risas)». Kike: «Hay una parte del equipo que no está aquí, que son los relaciones públicas y las bandas. Lo mejor es que OMC no se trata de una familia nuclear, sino que también es una familia extensa. Hay mucha gente implicada, gente que no habríamos conocido si no hubiésemos estado ahí. En la parte musical, contar con Leicomers, con Terry vs Tory, con Vera Fauna… Hay un juego de roles muy interesante, la relación de apoyo entre las bandas es importante. Entre las tres bandas existe una relación de aprendizaje mutuo increíble. Y Javi, con el equipo de relaciones, lo mismo, él cristaliza sus ideas mil veces mejor en comparación a como lo hacía en setiembre, a fuerza de currar en equipo».

Mejor que paremos aquí. Para cuando hayas leído esto —igual— ya se ha celebrado su próxima fiesta, “25 Años sin Curro” sonará el próximo 3 de marzo en SALA X y podremos ver a Fuckaine y Bronquio sobre el escenario. Quién sabe. Si ya ha ocurrido y no fuiste, mala suerte. Y si vienes de allí, seguro aprendiste algo nuevo esa noche. Creemos que sí, que OMC Live es el nuevo amparo de nuestra cultura popular.

(Fotografías de Ángel Bernabéu)

Un artículo de Nuria Sánchez para La Giralkilla #7

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